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Sunday, June 3rd, 2018

¿Qué es la Microbiota y porqué debe interesarte?

Ale Cortés

Hay una inquebrantable conexión entre la salud intestinal y la salud general. Hipócrates afirmaba que nuestro alimento es nuestra medicina, y como no, si tu salud empieza en el intestino. Ahora, déjame presentarte las entrañas. Este increíble ecosistema que habita dentro de nuestros cuerpos y que es, en gran medida responsable de nuestro bienestar general.

De acuerdo con un estudio realizado por Monda, et al. (2017), el tracto gastrointestinal humano (TGI) está habitado por una colonia de microorganismos muy diversificada, comúnmente llamada microbiota intestinal humana. Las bacterias y otros microorganismos viven en todo el cuerpo pero la mayor concentración vive dentro del colon (Jain, 2018).

En un estudio realizado por Codella, Luzi & Terruzzi (2017), el tracto gastrointestinal se describe como la región del cuerpo que está habitada por billones de microorganismos y aproximadamente un centenar de ésta conforman la microbiota intestinal humana (4, 5) Si se suman los 9 millones de genes (6), este entorno representa el bioma intestinal humano: un gen establecido 150 veces más grande que el del genoma humano (7,8). Dentro del intestino, la comunidad microbiana es dominada por los filos de bacterias Firmicutes (aproximadamente 60%) y Bacteriodetes (aproximadamente 20%) mientras que Actinobacteria, Proteobacteria y Verrucomicrobia se encuentran en una abundancia relativamente baja (9).

Único como una huella digital

El microbioma de cada persona es único. La composición y la población de las bacterias intestinales pueden estar influenciadas por el tipo de nacimiento y la lactancia durante la infancia.

Los microbiólogos están utilizando nuevas tecnologías para estudiar estos diminutos organismos: bacterias, virus, arqueas, hongos y más. Si bien estas comunidades han sido difíciles de estudiar durante siglos, las últimas décadas han sido una era de avances (Jain, 2018).

¿Quiénes son y que hacen ahí?

Cuando los científicos analizan este increíble ecosistema, se preocupan por dos cosas: composición y función. La composición responde a la pregunta “¿Quiénes están ahí?”. La función responde a la pregunta “¿Qué están haciendo?”. Todos los genes que expresan las bacterias y lo que hacen estos genes provienen de un informe. Los genes expresados ​​se llaman transcripciones. Estas transcripciones brindan información muy útil, sobre cómo estas bacterias descomponen los alimentos y cómo estos microorganismos producen sustancias beneficiosas para nuestros cuerpos” (Jain, 2018).

Somos súper-organismos

Naveen Jain (2018), mencionó “Cuanto más aprendemos sobre estos microorganismos, más nos damos cuenta de que son una parte vital de lo que significa ser un humano en pleno funcionamiento. No somos paquetes de genes humanos. Somos conjuntos de genes tanto humanos como bacterianos, que interactúan y evolucionan constantemente. Somos súper-organismos”. (Jain, 2018, página 9)

Este increíble ecosistema no solo nos proporciona nutrientes, sino que regula el desarrollo epitelial y tiene efectos sobre el sistema inmunológico. Algunas investigaciones incluso proponen verlo como un órgano endocrino, teniendo en cuenta su capacidad para responder a los cambios fisiológicos y homeostáticos. (Monda, et al., 2017)

Transformando lo que comemos

Cuando comemos, la comida viaja a través de nuestro tracto digestivo. Con la ayuda de las enzimas liberadas durante el proceso de masticación, estas partículas de alimentos comienzan el proceso de ruptura. No solo estamos comiendo para nosotros mismos, estamos comiendo para los trillones de microorganismos que habitan en el intestino. Las actividades de los microbios en el intestino juegan un papel crucial en el proceso de digestión. La vitamina B12 y la vitamina K son producidas por los microbios ya que nuestros cuerpos no pueden hacerlo por sí solos. También, cuando comemos carbohidratos no digeribles, los microorganismos trabajan para descomponerlos. El subproducto de estas descomposiciones produce moléculas llamadas “metabolitos”. En particular, los metabolitos llamados ácidos grasos de cadena corta (AGCC), que se producen cuando las bacterias tienen la oportunidad de fermentar hidratos de carbono accesibles a la microbiota o MAC, alimentan las células del colon y tienen otros efectos importantes para la salud en general, no solo en el intestino. (Jain, 2018).

Para corroborar esta información, en el estudio de Codella, Luzi & Terruzzi (2017), mencionan que “principalmente, las comunidades microbianas contribuyen a la salud del huésped a través de la fermentación de nutrientes no digeribles en el intestino grueso. Los principales productos de la fermentación bacteriana de carbohidratos y proteínas, en condiciones anaeróbicas del intestino grueso, son los ácidos grasos de cadena corta (AGCC). Los AGCC como acetato, propionato, butirato se secretan en la luz intestinal (figura 2) y su señalización a los múltiples receptores intestinales está implicada en el control de las hormonas anoréxicas. Además, los SCFA promueven la liberación de serotonina (11), un regulador clave de aminoácidos de la motilidad y secreción de GIT. En conjunto, esta participación sugirió un papel de la microbiota en el eje del intestino y el control del apetito” (Codella, Luzi y Terruzzi, 2017, página 332).

fig 2 microbioma interactua con sistema inmune

Dentro del intestino grueso, las bacterias comensales producen AGCC que están implicados en señales múltiples. La microbiota estimula directa e indirectamente el sistema inmune y, a través de los SCFA, promueve la liberación de neurotransmisores serotonina, involucrados en el eje del intestino-cerebro. El ejercicio puede mejorar la sensibilidad de los TLRs. Los TLRs pueden activarse por LPS que proviene de la membrana de las bacterias (eje músculo-intestino).

Varios factores que afectan a este ecosistema se pueden reconocer fácilmente, como el momento en que comemos un parásito que perturba nuestro ecosistema, entra a nuestros cuerpos y de repente tenemos diarrea. Cuando nos enfermamos y el médico prescribe una dosis de antibióticos, nuestro cuerpo reacciona ante la muerte de microorganismos, el equilibrio se altera y el intestino reacciona.

Afortunadamente, hay muchas maneras en que podemos mantener el equilibrio en el ecosistema para que funcione para nuestro propio beneficio.

Influencia ambiental

Nuestro microbioma está influenciado por el mundo exterior. Algunos de los factores son:

Ubicación. Donde vivimos determina nuestra composición bacteriana intestinal.

Granjas. Si vivimos o no cerca o en una granja.

Hermanos. Si tuviéramos hermanos y hermanas con quienes compartir juguetes durante la infancia.

Perros. Si tienes un perro afecta el conjunto de microbios en tu intestino.

Sueño. Estudios han demostrado que cuando estás privado de sueño, estropeas tu ritmo circadiano y cambias tus microbios intestinales, pero lo interesante es que cambian en una dirección que te predispone a la obesidad (Jain, 2018).

Condición física. Las personas con mayor capacidad cardiorrespiratoria tienen niveles más altos de ácidos grasos de cadena corta (AGCC) producidos por sus microbios (Jain, 2018).

Ejercicio para promover tu salud intestinal

Algunos estudios sugieren que el ejercicio puede mejorar el número de especies microbianas beneficiosas, enriquecer la diversidad de la microflora y mejorar el desarrollo de bacterias comensales (Monda, et al., 2017)

Otros estudios mostraron que el ejercicio podría diversificar la microbiota intestinal y aumentar el número de comunidades microbianas benignas. Los mecanismos subyacentes detrás de esta modulación positiva aún no se han determinado (Codella, Luzi y Terruzzi, 2017).

Te recomiendo leer ¿Tienes problemas gastrointestinales? ¡Ejercítate y fortalece tu microbiota! para que ahondes en este tema tan interesante y te puedas beneficiar de él. Ahí te explico qué tipo de ejercicio tiene mayores ventajas, porqué se da esta importante relación y cómo ayuda a promover tu flora intestinal. Imperdible, ¡dale clic!

Referencias

(4) Flint, H.J., Scott, K.P., Louis, P., Duncan, S.H., Flint, H.J., Scott, K.P. et al. (2012). The role of the gut microbiota in nutrition and health. Nat Rev Gastroenterol Hepatol.  9DOI: https://doi.org/10.1038/nrgastro.2012.156

(5) Rook, G., Bäckhed, F., Levin, B.R., McFall-Ngai, M.J., and McLean, A.R. (2017). Evolution, human-microbe interactions, and life history plasticity. Lancet (London, England); 390: 521–530DOI: https://doi.org/10.1016/S0140-6736(17)30566-4

(6) Li, J., Jia, H., Cai, X., Zhong, H., Feng, Q., Sunagawa, S. et al. An integrated catalog of reference genes in the human gut microbiome. DOI: https://doi.org/10.1038/nbt.2942

(7) Qin, J., Li, R., Raes, J., Arumugam, M., Burgdorf, K.S., Manichanh, C. et al. (2010). A human gut microbial gene catalogue established by metagenomic sequencing. Nature; 464: 59–65DOI: https://doi.org/10.1038/nature08821

(8) Gill, S.R., Pop, M., DeBoy, R.T., Eckburg, P.B., Turnbaugh, P.J., Samuel, B.S. et al. ( 2006). Metagenomic analysis of the human distal gut microbiome. Science (80-); 312: 1355–1359DOI: https://doi.org/10.1126/science.1124234

(9) Huttenhower, C., Gevers, D., Knight, R., Abubucker, S., Badger, J.H., Chinwalla, A.T. et al. ( 2012). Structure, function and diversity of the healthy human microbiome. Nature.; 486: 207–214DOI: https://doi.org/10.1038/nature11234

(10) Rajilić-Stojanović, M. and de Vos, W.M. (2014).Thefirst 1000 cultured species of the human gastrointestinal microbiota. FEMS Microbiol Rev; 38: 996–1047DOI: https://doi.org/10.1111/1574-6976.12075

(11) Evans, J.M., Morris, L.S., and Marchesi, J.R. (2013). The gut microbiome: the role of a virtual organ in the endocrinology of the host. J Endocrinol; 218: R37–R47DOI: https://doi.org/10.1530/JOE-13-0131

 

Bibliografía

Codella, R., Luzi, L., & Terruzzi, I. (2018, 04). Exercise has the guts: How physical activity may positively modulate gut microbiota in chronic and immune-based diseases. Digestive and Liver Disease, 50(4), 331-341. doi:10.1016/j.dld.2017.11.016

Cook, M. D., Allen, J. M., Pence, B. D., Wallig, M. A., Gaskins, H. R., White, B. A., & Woods, J. A. (2015, 12). Exercise and gut immune function: Evidence of alterations in colon immune cell homeostasis and microbiome characteristics with exercise training. Immunology and Cell Biology,94(2), 158-163. doi:10.1038/icb.2015.108

Monda, V., Villano, I., Messina, A., Valenzano, A., Esposito, T., Moscatelli, F., . . . Messina, G. (2017). Exercise Modifies the Gut Microbiota with Positive Health Effects. Oxidative Medicine and Cellular Longevity, 2017, 1-8. doi:10.1155/2017/3831972

 

Jain, N. (2017-2018). Microbiome. All diseases Begin in the gut. Retrieved from https://s3.amazonaws.com/viome-public-media/VIOME+E-book.pdf

 

NOTA LEGAL

Aún y cuando me encanta ofrecerte esta información, vivimos en una sociedad litigiosa donde es necesario agregar esta nota legal:

Todo el material presentado aquí está pensado en usarse en propósitos educacionales solamente. Las menciones hechas acerca de productos, suplementos o tratamientos no han sido evaluadas por la Administración de drogas y alimentos (FDA). La información presentada aquí no pretende ser usada como tratamiento, cura o prevención de cualquier condición o enfermedad. Por favor, consulta con tu propio doctor antes de hacer cualquier cambio en tu dieta, rutina de ejercicios o estilo de vida. 

© 2018 Integrative Nutrition,Inc. | Reprinted with permission


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