Nervio Vago: qué es y porqué debes cuidarlo

Tal vez no has oído mucho sobre él, por lo que quiero compartirte esta valiosa información acerca de uno de los nervios más increíbles dentro de tu cuerpo: el nervio vago. Es un nervio craneal que se extiende desde el cerebro hasta los intestinos, y de regreso. Se trata del nervio cuyo curso es el más largo de los nervios craneales, que se extiende y se distribuye ampliamente. Se ramifica para conectarse con otros órganos principales a través de las terminaciones nerviosas.

 

Esta supercarretera se conoce como el «nervio errante» y juega un papel importante en la digestión y, a su vez, en la salud intestinal. Es la vía de comunicación intestinal-cerebral para neurotransmisores como la acetilcolina y el GABA.

 

El nervio vago interactúa con el sistema inmune y el sistema nervioso central, además cumple funciones en variados órganos como laringe, diafragma, estómago, páncreas, corazón, oídos, lengua, hígado, entre otros.

 

Beneficios de mantener tu nervio vago sano

Un nervio vago sano ayuda con:

1. Motilidad dentro y fuera del tracto gastrointestinal.

Esto también impacta la velocidad de peristalsis, que es la serie de contracciones musculares que transportan los alimentos a las diferentes estaciones de procesamiento del tracto digestivo. La peristalsis comienza en el esófago, cuando el bolo alimentario es tragado.

Por ejemplo: bajo estrés, la motilidad no es una prioridad y, por lo tanto, disminuye su velocidad.

 

2. Regulación del apetito.

El nervio vago participa en el envío de señales de saciedad al cerebro. También regula la insulina y la glucosa en sangre. Además de ser la vía principal para la grelina, secretada por el estómago y conocida como la hormona del hambre.

 

3. Estimulación de la ingesta de vitamina B12.

El correcto funcionamiento del nervio vago ayuda a la absorción de vitamina B12 al influir sobre los niveles de acidez en el estómago. El nervio vago apoya la liberación de histamina por las células estomacales, ayudando a liberar ácido.

 

4. Absorción de nutrientes.

Estimula el páncreas para segregar insulina. Si tu cuerpo no puede digerir y absorber nutrientes, es casi imposible lograr una salud óptima.

 

¿Qué es el tono vagal y cómo lo determino?

El tono vagal es la actividad del nervio vago de una persona y señala qué tan bien está funcionando el nervio vago.

 

Indicadores para determinar tu tono vagal: frecuencia cardíaca y frecuencia entre latidos cardíacos en reposo.  Una frecuencia cardíaca más lenta y variabilidad de frecuencia cardíaca alta es igual a tono vagal más alto.

 

¿Qué pasa si mi tono vagal es bajo?

Un tono vagal bajo a menudo:

– Aumenta la susceptibilidad a la inflamación crónica.

– Disminuye la capacidad de modular el sistema nervioso autónomo.

Esto puede ayudar a explicar por qué las condiciones intestinales a menudo están conectadas con trastornos del estado de ánimo.

 

¿Y qué significa esa información?

El nervio vago y el tono vagal desempeñan un papel importante en la regulación del estrés:

– Impacta grandemente la capacidad de transición entre estados simpáticos y parasimpáticos, como contraer-dilatar, estimular-inhibir, raletizar-incrementar.

– Puede estimular el sistema nervioso parasimpático («descansar y digerir»)

– Activa el «reflejo inflamatorio» cuando detecta hormonas del estrés.

– También comunica la señal «todo claro» para detener la inflamación. Sin esto, la inflamación  puede volverse crónica.

 

 

Signos de tono vagal alto

Signos de tono vagal bajo

La sobreestimulación del nervio vago puede causar

 

-Sensación de bienestar

-Buen ritmo cardiaco y variabilidad

-Apetito saludable

-Evacuaciones intestinales sanas

-Resistencia al estrés

 

-Ansiedad

-Depresión

-Frecuencia cardíaca y presión arterial altas

-Ataques al corazón

-Inflamación

-Soledad

 

-Hinchazón

-Hipo

-Heces sueltas

-Reflujo

-Falta de aliento

 

El exceso de alimentos picantes o grasosos, el alcohol así como el estrés, pueden afectar negativamente al nervio vago.

Si quieres conocer cómo mantener sano el nervio vago, te recomiendo que eches un vistazo a “Cómo estimular tu nervio vago de forma natural”.

 

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Todo el material presentado aquí está pensado en usarse en propósitos educacionales solamente. Las menciones hechas acerca de productos, suplementos o tratamientos no han sido evaluadas por la Administración de drogas y alimentos (FDA). La información presentada aquí no pretende ser usada como tratamiento, cura o prevención de cualquier condición o enfermedad. Por favor, consulta con tu propio doctor antes de hacer cualquier cambio en tu dieta, rutina de ejercicios o estilo de vida. 

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¿Qué es la Microbiota y porqué debe interesarte?

Hay una inquebrantable conexión entre la salud intestinal y la salud general. Hipócrates afirmaba que nuestro alimento es nuestra medicina, y como no, si tu salud empieza en el intestino. Ahora, déjame presentarte las entrañas. Este increíble ecosistema que habita dentro de nuestros cuerpos y que es, en gran medida responsable de nuestro bienestar general.

De acuerdo con un estudio realizado por Monda, et al. (2017), el tracto gastrointestinal humano (TGI) está habitado por una colonia de microorganismos muy diversificada, comúnmente llamada microbiota intestinal humana. Las bacterias y otros microorganismos viven en todo el cuerpo pero la mayor concentración vive dentro del colon (Jain, 2018).

En un estudio realizado por Codella, Luzi & Terruzzi (2017), el tracto gastrointestinal se describe como la región del cuerpo que está habitada por billones de microorganismos y aproximadamente un centenar de ésta conforman la microbiota intestinal humana (4, 5) Si se suman los 9 millones de genes (6), este entorno representa el bioma intestinal humano: un gen establecido 150 veces más grande que el del genoma humano (7,8). Dentro del intestino, la comunidad microbiana es dominada por los filos de bacterias Firmicutes (aproximadamente 60%) y Bacteriodetes (aproximadamente 20%) mientras que Actinobacteria, Proteobacteria y Verrucomicrobia se encuentran en una abundancia relativamente baja (9).

Único como una huella digital

El microbioma de cada persona es único. La composición y la población de las bacterias intestinales pueden estar influenciadas por el tipo de nacimiento y la lactancia durante la infancia.

Los microbiólogos están utilizando nuevas tecnologías para estudiar estos diminutos organismos: bacterias, virus, arqueas, hongos y más. Si bien estas comunidades han sido difíciles de estudiar durante siglos, las últimas décadas han sido una era de avances (Jain, 2018).

¿Quiénes son y que hacen ahí?

Cuando los científicos analizan este increíble ecosistema, se preocupan por dos cosas: composición y función. La composición responde a la pregunta «¿Quiénes están ahí?». La función responde a la pregunta «¿Qué están haciendo?». Todos los genes que expresan las bacterias y lo que hacen estos genes provienen de un informe. Los genes expresados ​​se llaman transcripciones. Estas transcripciones brindan información muy útil, sobre cómo estas bacterias descomponen los alimentos y cómo estos microorganismos producen sustancias beneficiosas para nuestros cuerpos» (Jain, 2018).

Somos súper-organismos

Naveen Jain (2018), mencionó «Cuanto más aprendemos sobre estos microorganismos, más nos damos cuenta de que son una parte vital de lo que significa ser un humano en pleno funcionamiento. No somos paquetes de genes humanos. Somos conjuntos de genes tanto humanos como bacterianos, que interactúan y evolucionan constantemente. Somos súper-organismos». (Jain, 2018, página 9)

Este increíble ecosistema no solo nos proporciona nutrientes, sino que regula el desarrollo epitelial y tiene efectos sobre el sistema inmunológico. Algunas investigaciones incluso proponen verlo como un órgano endocrino, teniendo en cuenta su capacidad para responder a los cambios fisiológicos y homeostáticos. (Monda, et al., 2017)

Transformando lo que comemos

Cuando comemos, la comida viaja a través de nuestro tracto digestivo. Con la ayuda de las enzimas liberadas durante el proceso de masticación, estas partículas de alimentos comienzan el proceso de ruptura. No solo estamos comiendo para nosotros mismos, estamos comiendo para los trillones de microorganismos que habitan en el intestino. Las actividades de los microbios en el intestino juegan un papel crucial en el proceso de digestión. La vitamina B12 y la vitamina K son producidas por los microbios ya que nuestros cuerpos no pueden hacerlo por sí solos. También, cuando comemos carbohidratos no digeribles, los microorganismos trabajan para descomponerlos. El subproducto de estas descomposiciones produce moléculas llamadas «metabolitos». En particular, los metabolitos llamados ácidos grasos de cadena corta (AGCC), que se producen cuando las bacterias tienen la oportunidad de fermentar hidratos de carbono accesibles a la microbiota o MAC, alimentan las células del colon y tienen otros efectos importantes para la salud en general, no solo en el intestino. (Jain, 2018).

Para corroborar esta información, en el estudio de Codella, Luzi & Terruzzi (2017), mencionan que «principalmente, las comunidades microbianas contribuyen a la salud del huésped a través de la fermentación de nutrientes no digeribles en el intestino grueso. Los principales productos de la fermentación bacteriana de carbohidratos y proteínas, en condiciones anaeróbicas del intestino grueso, son los ácidos grasos de cadena corta (AGCC). Los AGCC como acetato, propionato, butirato se secretan en la luz intestinal (figura 2) y su señalización a los múltiples receptores intestinales está implicada en el control de las hormonas anoréxicas. Además, los SCFA promueven la liberación de serotonina (11), un regulador clave de aminoácidos de la motilidad y secreción de GIT. En conjunto, esta participación sugirió un papel de la microbiota en el eje del intestino y el control del apetito» (Codella, Luzi y Terruzzi, 2017, página 332).

fig 2 microbioma interactua con sistema inmune

Dentro del intestino grueso, las bacterias comensales producen AGCC que están implicados en señales múltiples. La microbiota estimula directa e indirectamente el sistema inmune y, a través de los SCFA, promueve la liberación de neurotransmisores serotonina, involucrados en el eje del intestino-cerebro. El ejercicio puede mejorar la sensibilidad de los TLRs. Los TLRs pueden activarse por LPS que proviene de la membrana de las bacterias (eje músculo-intestino).

Varios factores que afectan a este ecosistema se pueden reconocer fácilmente, como el momento en que comemos un parásito que perturba nuestro ecosistema, entra a nuestros cuerpos y de repente tenemos diarrea. Cuando nos enfermamos y el médico prescribe una dosis de antibióticos, nuestro cuerpo reacciona ante la muerte de microorganismos, el equilibrio se altera y el intestino reacciona.

Afortunadamente, hay muchas maneras en que podemos mantener el equilibrio en el ecosistema para que funcione para nuestro propio beneficio.

Influencia ambiental

Nuestro microbioma está influenciado por el mundo exterior. Algunos de los factores son:

Ubicación. Donde vivimos determina nuestra composición bacteriana intestinal.

Granjas. Si vivimos o no cerca o en una granja.

Hermanos. Si tuviéramos hermanos y hermanas con quienes compartir juguetes durante la infancia.

Perros. Si tienes un perro afecta el conjunto de microbios en tu intestino.

Sueño. Estudios han demostrado que cuando estás privado de sueño, estropeas tu ritmo circadiano y cambias tus microbios intestinales, pero lo interesante es que cambian en una dirección que te predispone a la obesidad (Jain, 2018).

Condición física. Las personas con mayor capacidad cardiorrespiratoria tienen niveles más altos de ácidos grasos de cadena corta (AGCC) producidos por sus microbios (Jain, 2018).

Ejercicio para promover tu salud intestinal

Algunos estudios sugieren que el ejercicio puede mejorar el número de especies microbianas beneficiosas, enriquecer la diversidad de la microflora y mejorar el desarrollo de bacterias comensales (Monda, et al., 2017)

Otros estudios mostraron que el ejercicio podría diversificar la microbiota intestinal y aumentar el número de comunidades microbianas benignas. Los mecanismos subyacentes detrás de esta modulación positiva aún no se han determinado (Codella, Luzi y Terruzzi, 2017).

Te recomiendo leer ¿Tienes problemas gastrointestinales? ¡Ejercítate y fortalece tu microbiota! para que ahondes en este tema tan interesante y te puedas beneficiar de él. Ahí te explico qué tipo de ejercicio tiene mayores ventajas, porqué se da esta importante relación y cómo ayuda a promover tu flora intestinal. Imperdible, ¡dale clic!

Referencias

(4) Flint, H.J., Scott, K.P., Louis, P., Duncan, S.H., Flint, H.J., Scott, K.P. et al. (2012). The role of the gut microbiota in nutrition and health. Nat Rev Gastroenterol Hepatol.  9DOI: https://doi.org/10.1038/nrgastro.2012.156

(5) Rook, G., Bäckhed, F., Levin, B.R., McFall-Ngai, M.J., and McLean, A.R. (2017). Evolution, human-microbe interactions, and life history plasticity. Lancet (London, England); 390: 521–530DOI: https://doi.org/10.1016/S0140-6736(17)30566-4

(6) Li, J., Jia, H., Cai, X., Zhong, H., Feng, Q., Sunagawa, S. et al. An integrated catalog of reference genes in the human gut microbiome. DOI: https://doi.org/10.1038/nbt.2942

(7) Qin, J., Li, R., Raes, J., Arumugam, M., Burgdorf, K.S., Manichanh, C. et al. (2010). A human gut microbial gene catalogue established by metagenomic sequencing. Nature; 464: 59–65DOI: https://doi.org/10.1038/nature08821

(8) Gill, S.R., Pop, M., DeBoy, R.T., Eckburg, P.B., Turnbaugh, P.J., Samuel, B.S. et al. ( 2006). Metagenomic analysis of the human distal gut microbiome. Science (80-); 312: 1355–1359DOI: https://doi.org/10.1126/science.1124234

(9) Huttenhower, C., Gevers, D., Knight, R., Abubucker, S., Badger, J.H., Chinwalla, A.T. et al. ( 2012). Structure, function and diversity of the healthy human microbiome. Nature.; 486: 207–214DOI: https://doi.org/10.1038/nature11234

(10) Rajilić-Stojanović, M. and de Vos, W.M. (2014).Thefirst 1000 cultured species of the human gastrointestinal microbiota. FEMS Microbiol Rev; 38: 996–1047DOI: https://doi.org/10.1111/1574-6976.12075

(11) Evans, J.M., Morris, L.S., and Marchesi, J.R. (2013). The gut microbiome: the role of a virtual organ in the endocrinology of the host. J Endocrinol; 218: R37–R47DOI: https://doi.org/10.1530/JOE-13-0131

 

Bibliografía

Codella, R., Luzi, L., & Terruzzi, I. (2018, 04). Exercise has the guts: How physical activity may positively modulate gut microbiota in chronic and immune-based diseases. Digestive and Liver Disease, 50(4), 331-341. doi:10.1016/j.dld.2017.11.016

Cook, M. D., Allen, J. M., Pence, B. D., Wallig, M. A., Gaskins, H. R., White, B. A., & Woods, J. A. (2015, 12). Exercise and gut immune function: Evidence of alterations in colon immune cell homeostasis and microbiome characteristics with exercise training. Immunology and Cell Biology,94(2), 158-163. doi:10.1038/icb.2015.108

Monda, V., Villano, I., Messina, A., Valenzano, A., Esposito, T., Moscatelli, F., . . . Messina, G. (2017). Exercise Modifies the Gut Microbiota with Positive Health Effects. Oxidative Medicine and Cellular Longevity, 2017, 1-8. doi:10.1155/2017/3831972

 

Jain, N. (2017-2018). Microbiome. All diseases Begin in the gut. Retrieved from https://s3.amazonaws.com/viome-public-media/VIOME+E-book.pdf

 

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¿Tienes problemas gastrointestinales? ¡Ejercítate y fortalece tu microbiota!

No es ningún secreto que la actividad física tiene muchos beneficios para el cuerpo, realizar algún tipo de ejercicio de intensidad moderada puede protegerte contra enfermedades inflamatorias intestinales y aumentar la capacidad del intestino de modular la microbiota.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó la inactividad física como el cuarto factor principal de riesgo de mortalidad a nivel global. Un estudio probó que «un gran número de animales de laboratorio tuvieron cambios cualitativos y cuantitativos en la flora intestinal, en condiciones de ejercicio. Esto puede influir en:

– Absorción de nutrientes

– Distribución de energía

– Fortalecimiento del sistema inmunológico

– Eje intestino-cerebro

«Hasta cierto punto, el ejercicio puede provocar una microbiota mejorada asociada a la diversidad, la riqueza (en bacterias promotoras de la salud) y un mejor rendimiento en el ejercicio» (Codella, Luzi & Terruzzi , 2017, pg. 335).

El ejercicio y su capacidad para promover la salud a través de la salud de la microbiota intestinal

En la siguiente imagen podrás visualizar la existencia de una intensa conversación cruzada orquestada por el ejercicio físico que involucra respuestas neuro-endocrinas, que continuamente afectan la microbiota en una retroalimentación cíclica. Como el estrés, con suerte «positivo» (dependiendo de la intensidad), el ejercicio puede considerarse una fuerza motriz en este circuito. Sin embargo, la medida en que el ejercicio físico contribuye a la salud microbiana, así como las interacciones entre las covariables biológicas y la microbiota, aún queda por abordar.

fig3 eje cerebro intestino musculo

Los efectos del ejercicio sobre la microbiota intestinal parecen depender de la edad. En pruebas de laboratorio se vieron cambios más efectivos en ratas más jóvenes. La composición de la microbiota intestinal indujo a una masa corporal más delgada si el ejercicio comenzó a una edad más temprana. «Además, el ejercicio a una edad temprana promovió la función cerebral, la salud metabólica y psicológica, a través de microbios intestinales que mejoraron la salud» (Codella, Luzi y Terruzzi, 2017, pág. 336).

¿Y qué tipo de ejercicio debo hacer para promover una flora intestinal saludable?

De acuerdo con una investigación en personas obesas con trastornos del sueño, un programa individual de ejercicios progresivos de 6 meses, que combine marcha nórdica, estiramiento, fuerza y relajación, junto con sugerencias dietéticas, mejorará la calidad del sueño y modificará la composición de la microbiota intestinal. Se ha especulado que incluso el Tai-Chi, ejercicio de intensidad moderada que implica respiración profunda y meditación, podría inducir cambios favorables (Codella, Luzi y Terruzzi, 2017, página 336).

En conclusión

Para ahondar más en este tema echa un vistazo a qué es la microbiota intestinal y porqué debe interesarte, así tendrás una idea más clara. Después de leer todo esto y pensar en ello, lo más importante que te recomendaría es:

1. Escuchar tu voz interior. Para esto hay algunas técnicas que te ayudarán a escuchar tu cuerpo conscientemente, por ejemplo:

Medita.

– Practica Mindfulness.

– Siente la temperatura, siente la brisa.

– Camina sin zapatos.

Escucha tu instinto, ¡literalmente!

– Descansa lo suficiente.

2. Hacer tu propia investigación personal probando diferentes tipos de ejercicios por un par de días y sintiendo la diferencia en tu bienestar. ¿Te sentiste bien, tuviste calambres o no sentiste nada?

3. Intenta conectar lo anterior con tu actividad intestinal. Contesta preguntas como, ¿fui al baño después de hacer ejercicio? ¿Tuve el vientre hinchado o con pesadez? ¿Me sentí bien en general?

 

Y para cerrar te comparto este pequeño extracto:

«La imagen general es compleja e implica numerosas interacciones (genética del huésped, dieta, ejercicio, hábitos individuales) con factores ambientales que desempeñan un papel central en las modificaciones de la microbiota intestinal y un papel importante en el desarrollo de diversas patologías como la obesidad y la diabetes». Codella, Luzi & Terruzzi, 2017, página 336).

Bibliografía

Codella, R., Luzi, L., & Terruzzi, I. (2018, 04). Exercise has the guts: How physical activity may positively modulate gut microbiota in chronic and immune-based diseases. Digestive and Liver Disease, 50(4), 331-341. doi:10.1016/j.dld.2017.11.016

Cook, M. D., Allen, J. M., Pence, B. D., Wallig, M. A., Gaskins, H. R., White, B. A., & Woods, J. A. (2015, 12). Exercise and gut immune function: Evidence of alterations in colon immune cell homeostasis and microbiome characteristics with exercise training. Immunology and Cell Biology,94(2), 158-163. doi:10.1038/icb.2015.108

Monda, V., Villano, I., Messina, A., Valenzano, A., Esposito, T., Moscatelli, F., . . . Messina, G. (2017). Exercise Modifies the Gut Microbiota with Positive Health Effects. Oxidative Medicine and Cellular Longevity, 2017, 1-8. doi:10.1155/2017/3831972

 

Jain, N. (2017-2018). Microbiome. All diseases Begin in the gut. Retrieved from https://s3.amazonaws.com/viome-public-media/VIOME+E-book.pdf

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20 Mini Hábitos para Lidiar con la Ansiedad

La ansiedad al igual que el estrés, causa estragos en la salud de tu cuerpo, especialmente en el intestino, el cual está íntimamente ligado a las emociones.  Por ello controlar tu ansiedad se verá reflejado en la salud de tu microbioma.

 

Quiero mostrarte cómo, incorporando pequeños hábitos en tu día a día harán que sumados mejoren sustancialmente tu calidad de vida y te ayuden a lidiar con la ansiedad. Selecciona tres y llévalos a cabo. ¡Lleva tu registro!

 

1. Haz 3 respiraciones profundas cada vez que laves tus manos. Con 5 días de hacer esto, te aseguro que posteriormente lo harás en automático y tendrás estos momentos de estar completamente presente a lo largo de tu día.

2. Date un baño con agua caliente. El agua es maravillosa, relajará tus músculos y purificará tu mente.

3. Escribe en un papel o en un documento en blanco absolutamente todas las cosas que te preocupan. El sólo hecho de sacarlas de tu sistema y ponerles un nombre, puede ser un gran alivio.

4. ¡Toma suficiente agua! A veces la ansiedad es sólo deshidratación.

5. Apaga las luces y enciende una vela.

6. Escribe diariamente las 3 cosas más satisfactorias y las 3 más frustrantes de tu día. Con el tiempo podrás ver patrones de lo que te estresa y lo que te hace feliz.

7. Toca a tu pareja, da abrazos con frecuencia.

8. Trata de conocer y conversar con gente en los lugares que visitas con frecuencia: la cafetería, el supermercado, el gimnasio. Aprende sus nombres y salúdalos cada vez que regreses.

9. Toma un poco de sol, absorberás vitamina D.  Otórgate tiempo a solas, tiempo que sea sólo para ti. Puede ser leyendo un libro, disfrutando del aire libre y la naturaleza.

10. Date un ligero masaje en los brazos, manos, piernas y pies con una loción con un aroma calmante como la lavanda.

11. Limpia tu espacio, tu casa, tu habitación tu oficina. Limpiar puede ser realmente catártico.

12. Prueba usar aceites esenciales que te proporcionan calma como lavanda, salvia. Aquí puedes encontrar efectivas estrategias para empezar a utilizarlos y sacar el máximo provecho de ellos.

13. Haz ejercicio por lo menos durante 21 minutos para que te proporcione alivio contra la ansiedad. El yoga también es buenísimo.

14. Reflexiona sobre una situación difícil que hayas superado en el pasado.

15. Cambia tus sábanas, tu almohada y asegúrate de que tu colchón sea realmente confortable. La idea es que tengas un lugar tan cómodo como el cielo.

16. Escucha música que te guste y te relaje.

17. Haz una lista de las 10 cosas por las que te sientes agradecido.

18. Consume alimentos ricos en aceite Omega 3 como el salmón, atún, brócoli, espinaca, albahaca, orégano. Estos están ligados al decremento de ansiedad y depresión.

19. Perdona. Deja ir.

20. Abraza el estilo de vida minimalista.

¡Checa la infografía que preparé! Si te gusta, compártela!
Infografia

Tu salud empieza en el intestino

Hace 2,500 años Hipócrates aseguraba: “Toda enfermedad comienza en el intestino”.

¡Y cuánta razón tenía! Hasta un 90% de todas las enfermedades en el cuerpo pueden deberse a problemas en el tracto gastrointestinal. Este porcentaje me dejó atónita y por ello quise empezar con esa cifra, para ponerte en contexto y que tomes consciencia de la importancia de la salud de tu intestino.

Tu sistema digestivo está íntimamente conectado con lo que ocurre en el resto de tu cuerpo, por lo que mantenerlo saludable, en particular tus intestinos, es clave para volverte más sano e incluso más inteligente ya que nuestra actividad cerebral depende de las bacterias alojadas ahí.

El intestino, ¿un segundo cerebro?

El intestino alberga el sistema nervioso entérico. Estos conductos nerviosos revisten todo el tracto gastrointestinal controlando el flujo sanguíneo y demás secreciones que ayudan a digerir los alimentos.  También registra emociones, como si fuese un pequeño cerebro que aunque no piensa tiene una red neuronal bastante compleja y se comporta como un órgano sensorial que mantiene una incesante comunicación con el cerebro. Esta conexión es tan profunda que hay cientos de estudios que indagan sobre que enfermedades neuronales como Parkinson y depresión tienen su origen en el intestino.

El estrés, por ejemplo, está íntimamente ligado a nuestras tripas. “Sentir mariposas en el estómago” o “Tener un nudo en el vientre” en situaciones estresantes o que nos ponen nerviosos,  no son casualidades.  El cuerpo es incapaz de distinguir entre el estrés físico y el mental por lo que responde de la misma manera si se aparece un oso o si hay una preocupación por entregar un informe. Este constante estado de estrés causa inflamación crónica y con ello muchísimas enfermedades.

La salud del intestino, las bacterias que lo colonizan y la diversidad de las mismas son fundamentales para muchos aspectos de la buena salud. Está científicamente comprobado que afecta nuestro estado de ánimo, metabolismo, inmunidad e incluso nuestra percepción del mundo y la claridad con la que pensamos. Estas bacterias participan en funciones del sistema inmunológico, desintoxicación, inflamación, producción de neurotransmisores, absorción de nutrientes, señales de apetito y satisfacción, hasta el uso y aprovechamiento de carbohidratos y grasas.

¿Y cómo llegaron esas bacterias ahí? ¿Son buenas?

Es una pregunta muy válida, pues normalmente cuando se habla de bacterias en el cuerpo son inmediatamente relacionadas con causantes de enfermedades, pero en realidad siempre hay millones de bacterias dentro de nuestro organismo. Estas bacterias forman nuestro microbioma, un ecosistema interno integral, que es crucial fortaleciendo el sistema inmunológico, manteniendo niveles hormonales equilibrados, el sistema digestivo y el cerebro funcionando. Básicamente requerimos más bacterias “buenas” que “malas” para mantener la salud y el equilibrio dentro del intestino.

Nuestro interior es un verdadero microcosmos.

El microbioma, se define como “comunidad de microbios”, y la gran mayoría de estas especies bacterianas que lo forman viven en nuestros sistemas digestivos y ayudan a regular casi todas las funciones del cuerpo de una u otra manera. Además de bacterias, el microbioma está formado por células humanas, cepas virales, hongos y levaduras. Investigadores han identificado más de 10,000 especies diferentes de microbios que viven en el cuerpo humano. Nuestros microbiomas individuales son como huellas genéticas, son únicos, y ayudan a determinar nuestro ADN, factores hereditarios, predisposición a enfermedades y mucho más.

A lo largo de nuestra vida, nuestro microbioma se va conformando además de adaptarse a las condiciones del entorno: los alimentos que ingerimos, patrones de sueño, la cantidad de bacterias a las que nos exponemos a diario, así como los niveles de estrés a los que nos sometemos.

La pobre salud intestinal está asociada a decenas de enfermedades, entre ellas:

– Enfermedades autoinmunes (artritis, Síndrome de intestino permeable)

– Trastornos de deterioro cognitivo (Alzheimer, demencia, Parkinson)

– Fatiga y dolor en articulaciones

– Cáncer (de mama, de colon, de cerebro, de páncreas, de próstata, de estómago)

– Trastornos del estado de ánimo (depresión, ansiedad)

– Problemas de aprendizaje

– Diabetes, síndrome metabólico, enfermedades cardiovasculares

– Infertilidad y complicaciones del embarazo

– Alergias, asma y sensibilidades

– Eccema y psoriasis

¿Cuáles son los síntomas de desequilibrios en el microbioma?

Algunos de los síntomas que podrías experimentar al no tener una flora intestinal equilibrada son:

– Problemas digestivos frecuentes como hinchazón, gases, diarrea, estreñimiento, reflujo.

– Acné, erupciones cutáneas y otros signos de inflamación en la piel.

– Enfermar de resfriado y otras enfermedades “comunes” con frecuencia.

– Bajos niveles de energía.

– Dolor en articulaciones y músculos sin explicación aparente.

– Infecciones respiratorias, congestión nasal, dificultad para respirar.

Si quieres que tu cuerpo funcione de manera diferente, debes llevar un estilo de vida diferente.

El sobrepeso, la depresión, hasta el autismo están científicamente relacionados a la alimentación deficiente. Un cambio en tus hábitos alimenticios puede alterar la química de tu cuerpo, incluido tu  cerebro. La comida realmente afecta la función del organismo. Hay evidencia científica de que hay un vínculo indisoluble entre el microbioma de una persona, la digestión, el peso corporal y el metabolismo. Y los microbiomas difieren drásticamente dependiendo de la alimentación de cada persona.

Echa un vistazo a los alimentos anti-inflamatorios que beneficiarán a tu intestino.

También reducir tus niveles de estrés apoyará tu salud intestinal. Cuando hay estrés, el cerebro manda al intestino un mensaje de “¡Necesito energía extra!” haciendo que el intestino ralentice sus funciones, hay menos sangre fluyendo hacia él y también menos mucosa recubriendo sus paredes.  Cuando el estrés se presenta de manera habitual la mucosa protectora se hace más fina y se presenta la inflamación del intestino. Y como el intestino y el cerebro están conectados, puedes sentir más estrés, convirtiéndose esto en un círculo vicioso.

Te invito a que adoptes hábitos para lograr un intestino saludable. Recuerda que formando hábitos que apoyen tu salud, podrás obtener cambios permanentes.

Fuentes:

https://draxe.com/gut-brain-connection/

https://draxe.com/microbiome/

https://draxe.com/gut-bacteria-benefits/

http://expansion.mx/salud/2015/05/07/la-salud-intestinal-clave-para-que-el-cerebro-funcione-mejor

http://www.marthadebayle.com/v3/radiov3/saludv3/nuestro-segundo-cerebro-el-intestino/

NOTA LEGAL

Aún y cuando me encanta ofrecerte esta información, vivimos en una sociedad litigiosa donde es necesario agregar esta nota legal:

Todo el material presentado aquí está pensado en usarse en propósitos educacionales solamente. Las menciones hechas acerca de productos, suplementos o tratamientos no han sido evaluadas por la Administración de drogas y alimentos (FDA). La información presentada aquí no pretende ser usada como tratamiento, cura o prevención de cualquier condición o enfermedad. Por favor, consulta con tu propio doctor antes de hacer cualquier cambio en tu dieta, rutina de ejercicios o estilo de vida. 

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